November 9, 2007

Nostalgia

Der Arbeit wegen ist mein Kumpel DDP Londinium jetzt in München. Gestern hatte er in Hunskugl Weizen und Spanferkel. Es schneit g´rade in München. Laut BBC Weather wird es Sonntag in Budapest auch schneien. Ich vermisse Mitteleuropa. Ich wuβte ja, dass ich das würde…

September 25, 2006

Final feliz

Filed under: Bloggin´, Budapest, Viena

Hoy es mi último día entero como ICEX. Tres años desde que apliqué y empecé con el proceso de selección un mes después un día lluvioso en un hotel arrabalero de Madrid. Tres años muy buenos en todos los sentidos. Empezando por lo más coñazo, el trabajo, me gustó el curso en Madrid (supongo algo aprendí), el año en Budapest estuvo muy bien (la OFCOMES molaba, la gente era muy maja, y estaba a gusto), y bueno, en esta segunda parte en Viena… simplemente no tuve suerte en ese aspecto, dejémoslo ahí. Financieramente no ha habido problema, lo cual ya es algo. Dejando aparte lo secundario, en lo personal ha sido maravilloso, por todo lo que he vivido, las cosas nuevas que he hecho y, sobretodo, por la gente que he conocido durante estos tres años. Es esto lo que realmente ayuda a uno a ver las cosas desde diferentes perspectivas y, en ese aspecto, han sido tres años muy enriquecedores. Y en cuatro días se acaba. Nada dura para siempre. La gente se queja mucho de todo (yo entre ellos), pero la verdad que los ICEX vivimos como Dios. No tengo queja alguna. Estoy contento de haber podido vivir todo esto.

Las estadísticas ponen la guinda al pastel. En tres años, he vivido en tres capitales europeas (Madrid, Budapest y Viena). He mejorado mi alemán (supongo). He conocido a muchas personas a quienes ahora llamo buenos amigos (desde aquí gracias a todos, sois los que verdaderamente habéis hecho que esto haya sido tan especial). ICEX me pago un master (que no es master aún, en fin…). En el master hice un plan de Marketing Internacional (hijo de puta Chimpún, mira que tirarnos la portada de FOB Müller), exporte ambulancias a la República Checa (me llevo una noche insomne diseñar la operación), tuve algunos profesores muy buenos (Isaac, que hacha) y otros que vendían mucho humo (Chimpún o “Taller de exportación, compañeros, amigos”… que casualidad que muchos de los vendedores de humo en su vida profesional fueran consultores, ¿verdad?), perdí unos 5 kilos, y una vez estuve 4 días seguidos sin dormir (no sé si ahora podría hacerlo). He aprendido algo de húngaro y tengo un diploma que así lo dice (én beszelek jól magyarül!). He depurado mi estilo sobre esquís en Flaine en Francia, Jasna en Eslovaquia y Stühleck y Sankt Anton am Arlberg en Austria donde una mosca me peto la primera birra en terraza del año (esta ultima acompañada de memorables tajadas y grandes recuerdos como “Quiero algo salado”, “Un niño limpio es un niño feliz”, “En Suiza no pisan las pistas” o “Maiahi für die Spaniard”). Me he sacado dos títulos de nivel alto de alemán (en Budapest, porque en Viena no hay Goethe Institut). He hecho tres estudios de mercado (aceite, distribución, maquinaria), visitado unas cuantas ferias (algunas muy cutres), escrito unas 40 noticias sobre la economía magiar (salí dos veces en el Exportador, gran revista, menudos bocatas me envolvía con ella…), resuelto 163 consultas de empresas españolas (vaya coñazo), repasado y corregido 414 Weekly Reports y 99 Monthly Reports (todavía más coñazo) de un proyecto bastante gordo de una empresa de software bastante tocha, he acabado odiando el puto excel (NOTA: no admite más de 4000 formatos de celda distintos, en ese momento peta y pierdes todo… imaginaos el tamaño de las tablitas de los huevos), escrito dos veces la sección de ayudas del País de los Negocios, tragado bastante mierda y sinsentidos este año en Viena (encuentra una formula para calcular el beneficio de proyectos de innovación… en fin… si fuera capaz de eso ya me habrían dado el Nóbel de economía), y he llevado a cabo las búsquedas en Internet más coñazo que os podáis imaginar (con lo cual ahora tengo una confianza ciega en Google: si no está ahí, es que no existe). Me fui de viaje a Polonia en diciembre… sin cazadora (os juro que hacía calor en Budapest, de todos modos me dejaron una… gracias Agz). He visto el Danubio en un huevo de sitios (en ningún lugar es más bonito que en Budapest). He ejercido de profesor de esquí (sin cobrar por ello). He aprendido a hacer tortilla de patatas (el mayor desafío de este año en Viena, muy por encima de cualquier cosa que haya hecho en el trabajo; he de añadir, modestia aparte, que me quedan perfectas; gracias Inma). He sido Elvis Presley en el carnaval de Colonia (lamentablemente no tengo fotos). Casi duermo a la intemperie en Praga (Javi, no se si esos kitkats hubieran justificado una muerte por congelación) y en Moscú (Javi, vaya organización… “os paso un link”… del Rossija). Me he hecho un blog, en inglés y español (y me encanta tener un blog). Me he cocido cual perrillo en la infame Starkbierfest (Munich, 5 Maβ en dos horas) y la menos renombrada pero mucho más económica Junifest (Bratislava, esa camiseta Topvar por 1 €…). He aprendido a patinar sobre hielo (que maravilla la pista de Budapest y vaya mierda las de Viena). He caminado unos 200 kilómetros a lo largo del Donaukanal en Viena (sumando los paseíllos, digo, no de una). He perdido, recuperado y vuelto a perder montañas de Forints húngaros en aquellas partidas de póquer entre semana en casa de Juanjo (como molaban, y el camino de vuelta a casa un miércoles a las 3 de la noche en la helada magiar). He navegado por el Danubio en Budapest y por el Adriático de Split a Hvar (me dejé la mochila con los bañadores en tierra pero me bañé en ropa interior, que suerte ser un hombre… lo siento Inma). Me han pintado un pie (una vez, de verde). He vivido en un piso a 5 minutos del Parlamento en el distrito 5 de Budapest (el edificio tenía balazos de la revolución del 56). He vivido en un piso a 10 minutos de la Catedral en el distrito 1 de Viena (el edificio no era muy fin de siecle, más bien un poco comunista para Viena, pero mi piso molaba mil). Me he bañado cientos de veces en los baños Szecheny y he visto millones de veces el Danubio desde el Bastión de los Pescadores, lo que me llena de alegría (gracias de nuevo, Budapest). He amueblado mi piso vienés yo mismo, y vaya mierda es montar los muebles de Ikea (tuve ayuda, gracias Inma). En Budapest sufrí un acople bastante serio y profesional de cierta persona que había conseguido llegar hasta allí desde Lituania, parando en Polonia, en tren sin € ni Zlotys polacos, a quien hube de dar cobijo (yo sobé en la cocina), dejar dinero pues no había un Caixa de Catalunya en Budapest, ¡que raro!, y prestar mi camara de fotos, con la cual hizo fotos en las que sale ella, lo que quiere decir que se la dejó a  desconocidos (en fin, como roban algunos). He aprendido a hacer “quiches” (la masa hecha a mano también, uno es profesional). En tres años, he cogido 35 aviones (alguno muy chungo, vaya con Aeroflot, menudos despegues), estado en 15 países distintos, visitado 51 ciudades (aquí os dejo un MAPA) y hecho 4536 fotos (os dejo aquí algunas de las que más me gustan). Me he comido 517 pechugas de pollo en Hungría, dentro de las mismas 143 Kijevi Csirkemel en el Lúgas - que gran restaurante - , devorado 326 Schnitzels en Viena, pagado la Universidad de los hijos del dueño del Eissalon Schwedenplatz - orgasmo de Straciatella y Pralinata, buff, ¿a alguien no le gusta el helado? – y he consumido 37 litros de Edelweiss, 156 latas de Ottakringer, 417 de Dreher y 246 de otras marcas menos comunes como Erdinger, Zlaty Batant, Arany Askoz, Zwiec y por supuesto Budvar (estas son cifras aproximadas).

No está mal, ¿verdad?

ENGLISH 

Adios a Centroeuropa

Filed under: Austria, Budapest, Viena

Este es mi ultimo día entero en Viena. Mañana ya dormiré en Bruselas. El sabado estuvimos de despedida en el Fledermaus, y el caso es que fue muy adecuada ya que se corearon todos los clásicos cerveceros teutones: “Zu Spät”, “Aus Liebe” “Lust am Leben” y así unos cuantos hasta (a petición mía) el broche de oro con “Irgendwie, irgendwo, irgendwann”. Muy apropiado. Ayer di dos maletas llenas de cosas a mis tíos (que vinieron aquí en autobús por motivos que no vienen al cuento), lo que me ha salvado la vida. No se como leches lo hubiera hecho si no. Después nos comimos un Zwiebelrostbraten. Esta noche las ultimas Bierchen. Que bien viven los vieneses. Me puse a empaquetar y en el MP3 me salió una recopilación de baladas que no había escuchado jamás. Vaya estampa, haciendo la maleta, sin tiempo casi, una tarde preciosa de otoño (Viena nunca ha estado más bonito que ahora, cogiendo ya esos tonos dorados pero con una temperatura maravillosa; el viento ha vuelto), pensando en la decadencia y el deterioro (vamos, pensando en lo que dejó ahora) y escuchando, entre otras horteradas, “More than a feeling”. El caso es que me puse melancólico.

¿Echare de menos Viena? Supongo que algo sí, han sido once meses. Dejo gente maja y buenos recuerdos. Pero no dejo ningún amigo íntimo ni momentos memorables aquí. El momento mas intenso de este año, con mucho, fue la primera vez que volví a Budapest; después del infierno de Octubre en España con las jodida selección de 2ª fase ICEX y la primera semana en Viena en la que nada parecía salir bien, cogi un taxi en Keleti, me bajé en Oktogon, y se me saltaron las lágrimas al volver a ver las calles de Budapest.

Me voy de Viena y, por extensión, de Centroeuropa. Ya no estaré cerca de Budapest, la verdadera capital de Mitteleuropa. Y eso sí lo echaré de menos. Y echaré de menos el ritmo de vida de Viena, los paseos por el canal del Danubio. La vista desde mi ventana, el tráfico en el Donaukanal, el movimiento en Schwedenplatz, el Prater al este y las colinas de Kahlenberg al Oeste. El ritmo de vida de Centroeuropa, de sus dos capitales, donde aun se ve la nostalgia del imperio y algo (poco) de la restauración de Metternich. De tiempos menos agitados. Echare de menos la dieta de carne (un vegetariano moriría aquí), cigarrillos (en todos los lados) y café (a todas horas).

 Nostalgia...

Me da pena dejar Centroeuropa. Me encanta. De todos modos, necesito el cambio y me voy con ganas. Toca pasar página. Veremos que tal. Espero no estar haciendo una cagada.

ENGLISH 

September 13, 2006

Lo echaré de menos

Filed under: Viena

En menos de dos semanas me piro de aquí. Ya tengo ganas. No me da pena. Pero echaré de menos Viena, la ciudad, la cual he descubierto prácticamente sólo. Las Krügl de Budvar (checa, no la americana) bien servida en el Schweizerhaus, con sus posavasos sucios ¿Cómo podría no gustarme una ciudad donde la mitad de una factura es para jarras de medio litro de cerveza, sabiendo a priori que eso será lo más consumido del menú, y la otra mitad para el resto de bebidas?

Factura del Schweizerhaus Posavasos (muy sucio) del Schweizerhaus

ENGLISH 

July 24, 2006

Nosferatu, eine Symphonie des Grauens

Filed under: Viena

Mente en blanco. No tengo ganas de escribir nada. Sin palabras. Hice un poco el capullo con el blog y cambie el header de la versión inglesa. ¡El nuevo rockea! ¿Adivina alguien de donde ha salido la imagen? A ver quien es el primero. Pero vamos, que estoy sin ideas ni palabras, aunque no puedo dejar de poner al conde Orlok en mi blog. El viernes estuve en el Prater Horrorfilmfestival, cine al aire libre, gratis. Como soy una victima del marketing, me pille el poster. Un pelo caro, pero da igual, en ese momento solo sabía que necesitaba poseerlo. Las películas que han puesto estos días eran muy buenas (Tiburón, Drácula, King Kong, Freaks, etc…) El viernes fue Nosferatu, con música en directo (violín, teclado, y batería). Todo esto al anochecer y al lado de la Riesendrad. Ja, Nosferatu.

El Conde Orlok

Un diez a Viena por la organización y el buen gusto. Pocos montan cosas con tanto savoir faire.                                                                                                         

 

June 2, 2006

La garrapata alpina y el underground vienés.

Filed under: Viena

¡Maldición! Backyard babies tocaron el martes en el FLEX, uno de los garitos más guapos de Viena, que trae conciertos muy muy recomendables, y no me enteré hasta ayer. Soy así de eficiente. Deberia emplear más tiempo en estudiarme las posibilidades underground de la Ciudad Pastel. De momento, sólo he visto a Dust ´n´ Bones, unos impersonators magiares (todo lo bueno viene de Hungría) de los Guns and Roses época Illusions, y la verdad es que, aunque fui sólo, fue grande (no cambian ni una nota, y con esas canciones no es posible hacer un concierto malo.

Miedo y Pavor. Hace un mes o así me aconsejaron que me vacunara contra la garrapata alpina. Me lo tomé medio a coña. Hoy creo estar en peligro mortal. Hay garrapatas en Viena. Elisabeth (compañera de trabajo) me ha dicho que si uno está en la cuidad, no pasa nada, pero donde hay arboles abundan. Joder, y yo con mis paseos por el canal del Danubio. Además, hay algunas que están infectadas con un virús que puede llegar al cerebro y matarte. Gernot (de la oficina) me ha mandado un mail con un mapa que dice donde hay garrapatas de esas (en amarillo) y una foto del bicho en cuestión:

Zecke!! 

¡Hardcore! ACOJONE TOTAL. Hoy me voy a Bruselas por 9 días, pero en cuanto vuelva me vacuno. Ahora mismo me pica todo, hasta que no salga hoy de Austria no me voy a sentir a gusto.

El Adivino vienés

Filed under: Viena

Iba yo ayer tranquilamente a la Post a hacer unas transferencias y echar unas cartas cuando me paro un indio de esos con turbante y todo. Me habló en inglés, tenía una tarjeta en la mano que ponía “Fortune Teller”, yo pensé que estaba buscando eso pero no.

Él era el adivino. Me dijo que me podía decir mi futuro. Amablemente decline. Entonces dijo que básicamente soy un buen tipo pero que piensa demasiado y se come mucho la cabeza con todo y que esta arrepentido por haber hecho tanto el vago en el pasado. Ahí acertó de pleno, lo que hizo que me parara.

Me enseñó entonces un papel en blanco y, sin que yo lo viera, escribió algo en él, lo hizo una pelotita arrugada y me lo dio, pidiéndome que lo tuviera en el puño sin abrirlo.

Cogió otro papel en blanco, y, yo viéndolo esta vez, escribió 6 7 8 y me dijo “escoge uno”; yo sin pensar dije el 7. Tachó los otros dos. Después me pregunto en nombre de una flor; lo primero que me paso por la cabeza fue margarita o amapola, pero claro, en ese momento y en inglés, ni idea, así que dije rosa. El tipo escribió “Rose” debajo del 7. Luego me dijo que dijera las tres cosas que más me desearía; respuesta tópica y rápida: dinero, felicidad, amor. Así que el tío escribió L (Love) H (Happinesss) y M (Money) en el papel. Mientras hacía esto no paraba de decirme cosas sobre mi vida, y acertó en la mayoría; nada concreto, no os creáis, eran cosas generales que casarían con casi cualquiera. Concreto sólo dijo que iba a morir a los 88 (Dios que chango que te digan a qué edad vas a morir) y que el 2003 había sido un año horripilante para mí (esto sí es verdad de lleno). Me dijo que los próximos 5 años iban a ser muy buenos, que el dinero iba a ir y venir, y que en junio me pasaría algo maravilloso. Al final el papel que él escribía quedó así: 7 Rose L H M.

Entonces me dijo que abriera el papel de mi mano, el que me dio al principio, donde él había escrito sin preguntarme nada. Lo hice, ponía exactamente lo mismo: 7 Rose L H M.

En el momento me quedé un poco shockeado, fue entonces cuando abrió una carpeta que llevaba en la mano, dentro había una foto de él unos cuantos indios más (punto en la frente, no plumas) con turbante y pañal de esos de Fakir, todos en los huesos (¿graduación en la Uni de Ciencias Ocultas?) y al lado un fajo bastante tocho de billetes de 50 €. Me dijo amablemente “te he deseado buen karma, ahora por favor pon algo aquí”. Dude. Entonces dijo algo como “Yo traigo o quito la buena suerte, y nunca me verás venir”. Mezcla de acojonamiento, nerviosismo y ganas de pirarme ya. Y confusión tras el truquito de los papeles, sus predicciones, el turbante y la pinta de Fakir que tenía y la foto. Metí la mano al bolsillo y gracias al Cielo salieron dos billetes de 10 € (tenia uno de 100 en el bolsillo, no lo habría echado ni de coña, pero si lo ve igual empieza a desvariar que si no se lo echo me traerá mala suerte, y hoy cojo un avión y no me he vacunado contra la garrapata alpina…) Puse uno de 10. Monsieur Fakir pidió más, porque había visto el otro, me pregunto si no tenía uno de 50. Le dije que no (casi rogando), y que el otro no se lo podía dar porque lo necesitaba. Parece que lo entendió y en agradecimiento me dio una “piedra de la suerte” y nos despedimos.

Básicamente, fueron 10 €, y sólo por el show ya los hubiera dado. Pero las cosas claras: el tío era un timador profesional, y cuando me piré estaba entre cabreado conmigo mismo y acojonado. No soy supersticioso, pero impresiona un poco que te digan ciertas cosillas. Y entre lo del papel, la pinta del tío, y que te digan que te pueden dar o quitar la buena suerte. Todo estaba perfectamente orquestado. Y el tío llevaba ya unos cuantos de 50€.

Porque luego, cuando uno se ha ido y no esta confuso por el velo de ocultismo de la escena, si se piensa en frió, uno se da cuenta que es bastante fácil:

  • 6 7 8: entre estos tres, sin pensar, casi todo el mundo cogería el 7, un número al que la historia y tradición siempre han atribuido cualidades místicas, y que mucha gente tiene como número de la suerte.
  • Nombre de flor en inglés: sin pararse a pensar, el primero que viene es Rose. El timo sólo puede ser en inglés y con gente de habla no inglesa
  • L H M: otra vez el inglés. Fijaos en las posibilidades: Money, Marriage, Love, Life, Long life, Happiness, Health… así sin pensar, seguro que hay más.

Pero el momento en que uno abre el papel que el Fakir escribió al principio y ve que es igual que las respuestas que uno ha dado y las predicciones del tipo descoloca mil. El aura del tío también. Y lo de que te digan que te pueden traer buena o mala suerte, sumado a lo que te ha dicho… Muy extraño, francamente. Con el fajo de billetes de 50 que había en su cartera, dudo que Monsieur Fakir duerma en una cama de pinchos.

ENGLISH VERSION

May 15, 2006

Le printemps viennese

Filed under: Viena

¡Sensación zoológica en el zoo de Schönbrunn! ¡La pareja de osos panda ha decidido aparearse por primera vez! Resulta que estos animales son muy muy vagos para el sexo; en Italia se trató de motivar a osos panda con videos… Pero los de Viena no han necesitado porno-panda. Son así de eficientes. El nacimiento del primer osito panda vienés es ahora una realidad, podemos contar con él para otoño. “Fue una verdadera copulación, no hay duda” dijo la vicedirectora del zoo Dagmar Schratter. A principios de año los ositos habian “jugado”, pero la cosa nunca llegó a intentos de inseminación.

La osita panda Yong Yong y su pareja Long Hui fuerón un regalo de la República Popular de China y llevan en el zoo de Schönnbrunn desde 2003.

Los vieneses llaman cariñosamente a los osos panda Franzl (Francisquito) y Sisí.

Voy a crear un banda de Doom Metal, algo destructor. No digo más.                       

March 17, 2006

La ciudad pastel.

Filed under: Viena

Viena, Austria (la república alpina en Centroeuropa, no, no hay canguros ni desierto). Un sitio donde la peña está bastante forrada, trabajan pocas horas (¿eficiencia?) y parecen todos bastante felices. El tópico sobre “Sonrisas y Lágrimas” es verdad; Austria es realmente así. Todo está limpio, todo es bonito, todo es rococó. Y todo es tan asquerosamente cursi que ya me he tirado de cabeza al heavy metal (para equilibrar y tal, era irremediable). La verdad que después de un año en Budapest esto es más bien poca cosa, más feo, más provinciano y mucho más aburrido; no me extraña que Freud viviera aquí, las maravillosas posibilidades de ocio de Viena, donde a las 6 de la tarde todo esta más muerto que la muerte, le llevan a uno directamente al psicoanálisis. Yo esperaba encontrar algo más auténtico, mas völkisch, pero no es realmente nada del otro mundo, edificios muy bonitos y tal, palacios hiperpretenciosos, y cubriendo todo esto un montón de escaparates, tan caros como horribles, que quitan bastante encanto. A veces da la sensación de estar en un centro comercial de lujo. La verdad que ni siquiera es tan espectacular como mucha gente que no ha estado aquí piensa. Es como una tarta de chocolate de aspecto muy bonito pero hueca, a la que no terminas de encontrar nada especial una vez la muerdes.

Bueno ¿que leches vas a esperar de Austria, un país que lleva un siglo sin tener identidad propia? Por eso se los anexionaron con un plebiscito barato. Triste, que uno tenga que emigrar para llegar a presidente y después se anexione plebiscitariamente su propia nación…

Así son de majos, con su Edelweiss y sus montañas…

Pues eso, que aquí ando, en Viena, desde hace cuatro mesecillos, aporta más bien poco la verdad, salvo quizá el haber comprobado por fin, tras años y años de búsqueda en vano, que existe un lugar donde hace aún más frió que en Burgos. Ya no recuerdo el simple placer de poder estar al aire libre más de dos minutos sin que a uno se le congelen hasta las lágrimas. Los primeros días, la logística me mantuvo bastante ocupado (piso, montaje de muebles, banco, buscar clases o modos alternativos/productivos de aprovechar el tiempo), tras 40 días hasta que tuve una cuenta austriaca funcionando (lo de la Postsparkasse, mi banco, da de sobra para otro post, ¡que indigencia!) y tres meses para encontrar un curso de alemán de nivel alto (sí, tres meses; sí, en Austria se habla alemán; no, tras tres meses de buscar el curso no es perfecto sino tirando a mediocre; y no, esto jamás pasaría en Alemania) empecé a preguntarme si estaba en Viena o en Lagos. Los hipermercados están prohibidos por ley, las horas de apertura de tiendas muy limitadas, no hay Goethe Institut, no hay Alliance Français, no hay ni un banco internacional, todo es austriaco… en resumen, que tanto proteccionismo te obliga a dejarte todos los cashflows en bienes y servicios austriacos. Lo tienen muy bien montado los amiguetes alpinos.

Y el tiempo libre, bueno, en Viena no parece que se pueda hacer mucho salvo aspirar sus embriagadores efluvios (mezcla de kebab chungo, Leberkäse y caquita de caballo) en la cortante temperatura, unirse a la peste consumista que parece endémica al país y ver a viejas forradas con abrigos de visón tomar café y maravillarse con la súper hortera y pastelosa ciudad, alienadas por una emperatriz anoréxica a la cual dio vida y fama en nuestro siglo una actriz bastante desgraciada (pobre Fräulein Schneider, si se hubiera quedado en la idílica Austria con sus vaquitas, ovejitas y montañitas no habría pasado nada de eso). En fin, que no he explorado mucho aún. De todos los fines de semana he pasado más de la mitad en B´pest, uno en Bruselas y otro en Salzburgo… Espero que ahora que estoy asentado la cosa vaya a mejor, por lo menos el esquí, patinaje, y proximidad de la primavera (I chose to believe…) dan vidilla. En fin, que la situación no pinta ni bien ni mal sino indiferente, estoy aquí medio de retiro espiritual, aunque hay varios signos de solvencia: mi alemán mejora visiblemente (labor harto difícil, teniendo en cuenta lo que los austriacos consideran cursos de nivel alto… esto no pasaría jamás en Alemania), hoy a las 15.30 me piro a la capital bonita de Austria-Hungría (Budapest, claro), el fin de semana que viene me voy a Munich a la Starkbierfest (como la Oktoberfest pero más hardcore y con menos turistas) y de ahí a esquiar al Tirol, y aún más importante, los Stones descargaran su impía energía anfetamínica en la ciudad pastel y las estatuas doradas de violinistas muertos y emperadores ineptos experimentarán lo que es la verdadera sedición sónica. 20 de junio, Ernst Happel Stadion Wien. Y YA TENGO ENTRADA.

Mejor me paro que luego acabo gritando cánticos. Pero seguiremos con esto.