Ya estoy en Maastricht. Es pequeña, tranquila y bonita, y reúne algunas características del “complejo Viena”, es decir, el centro sería más bonito si le quitaran todas las tiendas ultrapijas, y todo chapa bastante pronto. Del trabajo no digo nada que llevo dos días, sólo que el sueldo da para sobrevivir, las condiciones son excesivamente permisivas, y sobre el contenido ya veremos. Sigue siendo temporal y poco pagado, y aun así igual ni acabo el contrato (más abajo).
El único debate era que bici comprarme (o mountain bike, poderosa, o una de esas con parrilla para llevar cosas, cesta, etc… tan holandesa; de segunda mano salen tiradas). Ahora el debate más bien es si comprarme la bici, porque no se si voy a estar aquí mucho tiempo.
Con el piso he tenido suerte. Buen precio, buena zona, razonablemente céntrico y me gusta. Estaba muy contento a pesar de haber tenido que firmar un contrato holandés: mínimo un año, si te vas antes sigues pagando hasta que entre otro. Con seis meses de contrato de trabajo, parece una locura, pero es lo mejor que vi con mucho, quería este piso. La chica que había antes me dejó los muebles por 4 duros, es mejor, más grande y más barato que todo lo demás que vi, y en la mayoría de lo demás el contrato también tenía que ser por un año. En estos días he comprado ya cosillas, algunos platos, un tostador, la tetera, etc… Lo del contrato de un año me jodió pero bueno, suponiendo que no renueve por otros seis meses (según el contrato de trabajo esto es posible), al menos amortizaría alguno más hasta navidad quedándome después sin hacer nada en Maastricht. Pero puede que ni acabe los seis primeros meses, y eso ya es muy chungo.
Lamento el caos, pero es que estoy hasta los cojones de cómo me viene todo este año. Ya conté que tengo bastante que hacer. Acabe las segundas traducciones y los exámenes del segundo concurso. Ahora quedan las traducciones para el número que saldrá en agosto, e intentar estudiar para el concurso de la comisión, mientras trabajo a la vez. O sea, no hay tiempo.
Pero lo que me acabó de cruzar los cables fue un email de ciertos alicates que me llegó ayer: resulta que están llamando a los que pasamos los concursos pero no entramos por no ser interinos. Ya explique que estaba en una lista. Oferta de trabajo. A partir de octubre. Y me llega dos días después de venir aquí, firmar el contrato de piso, etc… Oh, no te harán fijo de primeras, ellos no te contratan, va a través de una consultora. Pero podría ser la puerta a un trabajo fijo y seguro. Y la pasta entra en el campo de lo decente. Es para Madrid. Estoy cabreado. Si me lo llegan a haber dicho 15 días antes, ¿Qué habría hecho?
Creo que lo de aquí puede ser más interesante, pero no es fijo. Pero hay una razón personal muy fuerte por la que me gustaría estar aquí al menos de octubre a febrero. Además, el trabajo de Madrid no parece muy interesante. Y me da miedo acomodarme, y ese es el lugar perfecto para acomodarse, para igual cerrarse puertas. Si te rodeas de idiotas, te vuelves idiota.
Por otro lado ¿puedo realmente ser tan imprudente y permitirme rechazar algo que podría acabar en un trabajo fijo y cómodo y seguir como hasta ahora, sin pasta, ni seguridad? Confieso que ya, tras casi tres años fuera, tengo ciertas ganas de estabilidad. Pero igual allí me rayo vivo con el trabajo. Aunque es más pasta que aquí y un puesto que no se llama “asistente” o “becario”.
Perdonad esta chapa, necesitaba soltarlo porque me han puesto nervioso. Joder. Si esto hubiera pasado hace un mes, quizá me habría dedicado a las traducciones y a prepararme bien el concurso de la comisión, quizás no habría adquirido compromisos (mierda de piso por un año), quizá me habría ahorrado una mudanza. Etc… ¿O quizá hubiera actuado exactamente igual?
Bueno, me estoy poniendo nervioso de más y precipitándome, lo sé. Los tipos no han contestado a mi mail con ciertas preguntas clave y esta mañana llamé cuatro veces y no estaba la persona a cargo. Por de pronto, que sí a todo y hasta octubre ya veremos. Pero por lo que más duele es por asuntos personales, en los que no parece que las cosas vayan a poder salir bien nunca.
Mierda.