Milagro. Sigo sin Internet en casa pero no puedo dejar esto tan abandonado, desearía mantener a mis tres lectores habituales, que es muy posible que se hayan olvidado de mi blog. Ya estoy medio asentado y enrutinado, lo que se agradece. El trabajo bien, perdido aún, son muy tecnócratas… pero este no es el sitio para hablar de estas cosas; del papeleo y los de recursos humanos y el modo en que han gestionado mi llegada, mejor no comentar, aunque una sana malasangre es lo aplicable en este caso.
Mi casa mola; espartanamente amueblada tras sufrir esa dolorosa e inevitable enfermedad del siglo XXI conocida como la peste sueca. Si lo piensas, IKEA es como las paperas (diría la varicela pero yo aún no la he tenido): es una mierda, duele y te sientes mal, pero - a no ser que seas millonario - tienes que pasar por ello. La verdad que cada vez que voy lo odio con mas fuerza, gente comprando como locos, otros que van a pasar el día allí (si es por necesidad, vale, pero pasar el día en IKEA por diversión es de esquizoides o masocas; es mi opinión, podría estar equivocado), cargar los muebles, ir con 100 kilos a pagar, tener que buscarlos esquivando gente (algunos encima parecen estar disfrutando), las colas, y tanto consumismo… no se, IKEA es superior a mi. Eso sí, montarlo es hasta divertido y claro, amueblas una casa por dos duros. Pero me gustaría que alguien mejorara el modelo en el campo "comodidad" y erradicara así la peste sueca. Memeces aparte, tengo pocos muebles y la verdad que no quiero meter mas. La vista no esta mal, veo un robot-cortador de césped que arregla un tejado (se llama Plunky) y, si no fuera por el edificio de la Dirección de Transporte y Energía de la Comisión Europea, la vista sería hasta bonita.
Nada destacable, salvo una visita relámpago a Londres, fui en Eurostar y sí, cómodo y corto, pero eso de ir por un túnel debajo del mar acojona, sobre todo después del incendio que hubo; hasta eché de menos el avión, incomodo pero seguro; que maravilla la ingeniería aeronáutica, pura física, esos motores, como te aplasta contra el asiento al despegar… que gran invento el avión. Es mil veces mas seguro que un tren que va por un túnel debajo del mar… Londinium me dejo muy buen sabor de boca, solo tres cosas: es quizá demasiado "a la ultima" en todo, me superaría vivir allí, y me encanta como hablan ingles, que acento tan cool.
Y Bruselas, pues bueno, sigo siendo neutro en este sentido; aunque el descubrimiento de la pizzería Il Veliero (que no podría ser mas italiana) ha sido todo un plus. Son tan majos. Para compensar mi ausencia virtual, los próximos días voy a intentar colgar fotos de cosas normales en Bruselas. Digo voy a intentar, así que no garantizo nada (llevaba sin siquiera abrir el blog mas de un mes).