La rojigualda
Me entero leyendo otros blogs* de la muerte de Eloy Acero, el fundador de la fábrica de patatas fritas homónima, y quiero unirme a los homenajes digitales. Como todo Burgos, yo crecí comiendo esas patatas. Esté donde esté, el señor Acero se alegrará de que al hablar de patatas fritas muchos piensen en esa bolsa - un ejemplo de sobriedad que no necesita tomar al consumidor por gilipollas y todo un icono burgalés - y no en otras de colores chillones con slogans molones y nombres juveniles en inglés como “Lay´s”, “Pringles”, “cuando haces pop ya no hay stop” o “entra en la onda” (en fin, los responsables no debían tener mucho en común con, digamos, Einstein). Estoy seguro de que estas patatas fritas sobrevivirán a la globalización y a tan “efectivas” (suspiro) campañas de marketing.



El packaging de Eloy Acero es lo más parecido al pop art burgalés.
Comment by el_ucraniano_aniano — February 10, 2009 @ 11:05 pm
Creo que el “inventor” era el padre del difunto, que grandes las patatassssss
Comment by Skafinem — February 11, 2009 @ 4:59 pm
Larga vida a la “Estrella de Embajadores”, sin duda siempre quedará su gran obra. Pocas cosas quedan en Burgos tan auténticas como el paseo de los sábados hasta la calle Alonso de Cartagena para comprar un par de bolsas de maravillosas patatas Eloy Acero.
Comment by Javi — February 12, 2009 @ 11:03 am
¿Os acordais de un subproducto que vendían en Eloy Acero (no se si lo seguirán vendiendo)? Las migas. Una bolsa de ración llena de grasientas migas de patatas venían a costar unas 15 ptas.
Comment by alikuekan — February 14, 2009 @ 10:02 am
¡Por supuesto! De hecho estuve por ponerlo en el post, yo gasté muchas propinas en bolsas de migas.
Me pregunto cuanto costarán ahora.
Comment by Administrator — February 14, 2009 @ 10:25 am