Roadkill
Las palomas de Maastricht son las más idiotas que he visto nunca. ¡Cuando vas en bici has de esquivarlas, no se apartan ni echan a volar! No tienen miedo. Por supuesto jamás vi tantas palomas muertas (arrolladas por coches, supongo) como aquí. Es lo que pasa cuando estos bichejos tienen más derechos que uno. Demasiada protección y desdén por la ley de la supervivencia del más apto han creado brat-pigeons no aptas para la supervivencia urbana. No salgo de mi asombro al pedalear deprisa directo hacia ellas y comprobar que no se mueven. Son peligrosas. Pero he encontrado el remedio perfecto. Una vez tunee la bici con este precioso globo, las ratas voladoras huirán despavoridas ante la reina de la autopista. Y seré la envidia de los demás ciclistas.


