Cambios
¿James Bond con pinta de gorila ahíto de esteroides de la antigua RDA, muy preocupado con los embrollos en los que se ve metido, que se enamora y abandona el MI6? ¿Dónde están el humor tonto, todos los juguetitos tecnológicos, y la sangre fría? Muchos críticos han alabado “Casino Róyale” como el mejor Bond en años. La atmósfera es más “madura”, realista y oscura que la de otras películas de la serie, parecida a las películas de Jason Bourne. Pero ¿Quién coño que, en su sano juicio, paga por ver una película de James Bond, quiere “madurez o “realidad”? Connery sería el Bond más carismático, pero sus películas han envejecido muy mal, escenas de acción impactantes hace 30 años resultan ahora obsoletas. Roger Moore era demasiado gay y mantequillas, pero sus películas han envejecido mejor, y son tan deliciosamente ochenteras que verlas resulta divertido. A los otros dos que hubo mejor ni mencionarlos. Pero Brosnan era perfecto, “Goldeneye” me parece la mejor de toda la serie. La última que grabó era bastante tonta e inverosímil, pero la escena en la que tras haber renegado vuelve a Inglaterra, por supuesto con British Airways, pide un Martini con vodka agitado no mezclado y suena “London Calling”, o la vuelta al Aston Martin… El verdadero Bond, sin duda. Quizá estoy haciéndome mayor y los cambios no me son bienvenidos pero me resulto bastante indigesto ver ese feo cachas en el papel de 007. Tan preocupado que cuando pide un cocktail y el camarero le pregunta “¿agitado no mezclado?, salta “¿te parece que eso me importa? En un momento sale conduciendo… ¡un Ford, por el amor de Dios!
El viernes fue mi primera fiesta masiva de stagiaires. El sitio chulo, en el Cinquantennaire, estaba hasta arriba. No dure mucho. No me acuerdo de qué hora era cuando me encontré perdido y me largué. La fiesta previa a la fiesta per se, sin embargo, me gusto mucho: unas 15 personas tomando cervezas en un piso; pero el llegar al evento masivo enseguida me sentí agobiado y fuera de lugar entre tal multitud de extraños. Seamos realistas, no estoy para un segundo Erasmus. Citando al gran Jimbo, “I prefer a feast of friends to the giant family”.


