Poco blog últimamente pero es que no se que contar la pasada fue la semana del infierno en el Charlemagne, pude degustar el plat du jour un día de cinco. Os contaría de mi trabajo de buen gusto pero entonces tendría que mataros, manejo información muy delicada. Así que poco blog; la verdad que aparte de sandeces sobre que no me pagaran poco he puesto últimamente. Además aun me resisto a postear desde la Comisión. Pero no puedo dejar de contaros la racha de accidentes de la semana pasada.
El sábado 11 inunde el baño al poner la lavadora. El domingo 12 hice saltar la alarma de incendios haciendo malabarismos culinarios. El lunes 13 petó el agua caliente y así llevamos una semana; no es que me importe mucho, pero Charlie está que echa fuego por la boca; la casera pasa bastante. El viernes 17 llego a la guardería (la Comisión quería decir) muy temprano por motivos urgentes que requerían mi atención, entro y:
Imbecil: niño melón; dicese de aquel que se olvida la badge en casa.
Así que nada, otra vez a volver a casa. Lo de la badge es un coñazo; al menos a mi me dieron una magnética, hay stagiaires que para entrar han de dar una supervuelta. El mismo viernes por la tarde hice el ridículo en una reunión con un jefazo de RELEX; llevo un mes aquí y me dejan ir sólo y sin apoyo a tales cosas. Y 10 minutos antes me llegaron nuevas instrucciones… En fin, gracias a los cielos los tipos esos de RELEX estaban bastante mejor enterados que yo de las movidillas con los plátanos en la OMC.
El sábado 18 amaneció un día soleado y otoñal, perfecto (es la mejor estación sin duda, y este año esta durando mucho, es maravilloso) así que me salí a pasear y conocer Bruselas. Después de un par de parques que estaban preciosos, con esos colores tan melancólicos y dorados de esta estación, me dirigí al centro. Cosas impresionantes Bruselas solo tiene una, la Grote Markt o Grande Place. El centro es chulo pero si no te pierdes y te vuelves a encontrar no lo conocerás jamás porque es caótico y laberíntico. Bruselas es también la ciudad del “noveno arte”, los comics. En el petit ring, o sea, el centro, hay 30 paredes que muestran a héroes del comic belga, sin ningún orden, están aquí y allá. Es una buena manera de patearse el centro, así que me fui a buscarlas. Están bastante escondidas y de 30 sólo encontré 7 antes de cansarme. Espero verlas todas antes de irme y colgarlas, porque están muy logradas. Primera entrega: Bruxelles, la ville des comics.
Pero no nos desviemos. Resulta que andaba yo tranquilamente buscando los comics cuando me vi en zona donde:
- No hay mujeres.
- En cada esquina ves un grupito de hombres fumando y haciendo nada.
- Todos estos grupillos están formados por moros
Buscando el mural que tenía que haber por allí, desandé mis pasos un par de veces con la cámara en la mano. De repente, noto que desde atrás alguien la agarra e intenta seguir corriendo con ella; un segundo después me pegan un empujón bastante fuerte. La cámara no se resbalo de mi mano porque llevaba la cuerda alrededor de la muñeca. Paso tan rápido que ni me enteré ni asusté. Los dos hijos de puta moros (porque eran moros y eran unos hijos de puta, las cosas como son) siguieron corriendo y desaparecieron. ¿Por que se permiten estas cosas? ¿Donde cojones esta la policía? Casualidad que la mayoría de las veces sean árabes. Llamadme racista, pero la reacción inmediata y natural es el deseo de aplicar ciertas técnicas nacionalsocialistas a semejantes hijos de puta… y ya que me pones a todos los árabes como ellos porque, que quieres que te diga, creo que el 90% son igual de cabrones.
La verdad que ni me puse de mala leche porque paso muy deprisa, así que me volví a casita, pegue una ducha (con agua fría…) y postee la ville des comics bien contento por lo bonita que me quedo la animación al ritmo de las sabias palabras de un gran tipo.