March 30, 2006

¿Orcos en Eurovisión?

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Peña, éste año va a merecer la pena ver eurovisión, y no gracias a nuestras reprentantes,las infames KETCHUP,que encima ahora son cuatro y van a cantar una ponzoña pastelera de esas tan características de nuestro querido reino de España. Éste año Eurovisión va a ser grande, más que nunca. Éste año, desde la tierra de los mil lagos,Finlandia,un grupo de Orcos llamado LORDI va a arrasar con el Pijo-Ñoño-Sistema de Eurovisión. Lo mejor es que en su país les han elegido a ellos y no a alguna pija de esas descoloridas. ¡Grande Finlandia! LORDI RULES,canción "Hard rock hallelujah". Prevenid a vuestras abuelas de lo que van a ver ,no sea que les de un infarto:http://www.eurovision.tv/english/finland.htm;http://www.lordi.org/; http://youtube.com/watch?v=TdItwaLrv1U

LORDI

Impagables las caras de las animadoras. Hay que votar a LORDI, con dos cojones. ¡Todos con LORDI!

Por supuesto esto nos lleva a la inevitable pregunta: ¿Podria algo semejante pasar en España? Ójala. Imaginad ser representados en Eurovisión por GIGATRÓN. 

Sería maravilloso.

March 23, 2006

Conspiración tirolesa

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El invierno se acaba en Viena. Desde el lunes las mínimas no han bajado de –1º y creo que de día ha podido llegar a 12 o 13 grados. Tras 6 meses de crionización con ola de frío de Siberia incluida (sensación térmica en Viena en Enero, -25º según la página de Yahoo, unos copos de nieve como ceniceros… estaba ciudad pastel de un acogedor…), parece que por fin la cosa va a mejorar. Posiblemente el calor aumente la intensidad de ese perfume tan vienés: caquita de caballo. Pero de momento parece que se puede empezar a pasar algo de tiempo en la calle sin morir. Eso sí, ahora llega la estación monzónica, llueve 1000.

El fin de semana pasado estuve en Munich y el Tirol austriaco para despedirme de nuestro gélido coleguilla Invierno. Plan bastante solvente pero completamente asesino para el bolsillo: Starkbierfest en Munich, literalmente “fiesta de la cerveza fuerte”… es algo parecido a la Oktoberfest pero mucho menos turística y más salvaje. La Maβ (litro de cerveza) andaba por los 8, 50 € . La verdad que la cosa estuvo bien; pusieron el típico disco de clásicos cerveceros alemanes y claro, todo el mundo coreandolos y subiendose a los bancos… los teutones adoran hacer las cosas en masa (ya lo decia Lenin; el planeó la revolución para Alemania, no para Rusia, decía que Alemania era el pais perfecto para el comunismo, ya que una vez se convence al pueblo de algo, siempre lo llevan hasta el final), y a mi me entro un pelo de nostalgia de mi erasmus al verme con la Maβ en la mano coreando las cancioncillas. En cuanto a Munich, es bonito, con algunas esquinas entrañables como Marienplatz y la plaza esa desde la que Adolf arengaba a las masas… pero sigue siendo más de lo mismo, la verdad que en Centroeuropa las ciudades son muy parecidas… me gusto más Nuremberg cuando lo visité hace unos años… era más genuinamente teutón y medieval.

Desde Munich otra vez a Austria, al Tirol; el plan era hacer unas bajadillas de la vida y disfrutar paralelamente de la escena Apreski que ofrece Sankt Antón am Arlberg; hay una especie Marienplatz, Münchende cabaña discoteca en medio de las pistas, quiero decir, al salir de ahí hay que esquiar un poco… de noche… a las 22.00. No es sencillo esquiar despues de 5 Weizen a oscuras.

Los austriaquitos se manejan muy bien, en este país todo el mundo parece haber nacido con los esquís ya puestos. Esto es normal, es una República Alpina. Los deportes de invierno son una de las cosas que más vida dan… Los juegos olímpicos normales (los de verano) no los ve casi nadie en Austria. El país contuvo la respiración cuando la policía italiana arrestó (una razzia bastante exagerada, demasiada motivación los maderos) al equipo olímpico austriaco por doping en las olimpiadas de invierno de Turín… indignación nacional. Vergüenza. En fin, que sería un pecado no despedirse con elegancia de los Alpes estando en Austria. El año pasado ya estuvimos en Sankt Antón y bastante chula la cosa; tras ciertos problemillas logísticos, eso es, que nos quedamos colgados una noche en Innsbruck, perdiendo un día de esquí que aprovechamos para ver la rampa de saltos (vértigo…), descubrimos el Mooserwirt, que en Austria en reyes no pisan las pistas, y que la combinación esquí- Mooserwirt es cuando menos curiosa.

Memeces aparte, el plan era esquiar y salir un poco. Este año no hubo problemas logísticos, pero sí metereológicos; lease, el primer día llovió, lo que derrite la nieve, y no pudimos subir a esquiar; nos quedamos haciendo el alicate por Sankt Anton… hasta las tres de la mañana. Al día siguiente salio el sol, un día precioso, pero a las 12 la nieve estaba tan derretida que uno tenía la sensación de estar esquiando en arena… a las 15 horas ya estábamos abajo. Ni siquiera paramos en el Mooserwirt. En fin, que mucho paisaje, relax y muchas risas pero cero esquí. Tras el invierno más frío desde el 43, después de tres meses de sentirse como un soldado de la Wehrmacht en Stalingrado, la primavera aparece de repente y te peta las bajadillas de la vida; y dos días después vuelve uno a la ciudad pastel para encontrarse con el diluvio. Desolador. ¿Una conspiración cósmica?

March 17, 2006

El Blues de la Autopista

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Algún lugar en la provincia de Alicante, diciembre de 2003.

“¿Tío, que es esa luz que parpadea?”

“Eso amigo mío, es el desastre inminente. Esperaba que nadie se diera cuenta”

Pero Opel Vulkadett, tras dejar atrás majestuosamente la curva mejor peraltada de Europa, llegó a Alicante y pudimos ver a los Doors (los del siglo XXI, se entiende). La vuelta ya es otra historia, aunque volvió, sólo que no cuando estaba previsto…

Era una institución, un cachito de juventud que ahora ha desaparecido, enterrado con menos honores de los que sin duda se merece. Algunas veces, tras largas estancias en el extranjero, era Opel Vulkadett una de las primeras cosas familiares que veía. Me llevaba a casa, con una banda sonora siempre inmejorable. Era un viejo rockero que olía a humo de cigarrillos y que despreciaba la era digital y prefería el entrañable sistema del radiocasette, así que había que trabajarse la cosa; no bastaban unos cuantos clicks, hacía falta tiempo por un lado, y cerebro, criterio y escuela por otro para crear una banda sonora digna, dada la dificultad de comprimir música en sólo 90 minutos de duración (los que recuerden lo que era grabar una cinta para el coche saben a que me refiero). El cenicero estaba siempre lleno de colillas. En el ocaso de su vida, Opel Vulkadett desdeñaba los retrovisores, no le hacían falta, él ya conocía de sobra las carreteras. El 3 de marzo, tras 18 años y medio de devorar las carreteras, de tragar enormes cantidades de gasolina (y dinero…), Opel Vulkadett MURIO, desguazado. 172255 kilómetros sobre su orgulloso lomo teutónico. Y quitando una par de putadillas sin importancia, siempre se portó como un campeón. Esta noche escucharé “Roadhouse Blues”, un pequeño homenaje.

TWO TEARS!

La ciudad pastel.

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Viena, Austria (la república alpina en Centroeuropa, no, no hay canguros ni desierto). Un sitio donde la peña está bastante forrada, trabajan pocas horas (¿eficiencia?) y parecen todos bastante felices. El tópico sobre “Sonrisas y Lágrimas” es verdad; Austria es realmente así. Todo está limpio, todo es bonito, todo es rococó. Y todo es tan asquerosamente cursi que ya me he tirado de cabeza al heavy metal (para equilibrar y tal, era irremediable). La verdad que después de un año en Budapest esto es más bien poca cosa, más feo, más provinciano y mucho más aburrido; no me extraña que Freud viviera aquí, las maravillosas posibilidades de ocio de Viena, donde a las 6 de la tarde todo esta más muerto que la muerte, le llevan a uno directamente al psicoanálisis. Yo esperaba encontrar algo más auténtico, mas völkisch, pero no es realmente nada del otro mundo, edificios muy bonitos y tal, palacios hiperpretenciosos, y cubriendo todo esto un montón de escaparates, tan caros como horribles, que quitan bastante encanto. A veces da la sensación de estar en un centro comercial de lujo. La verdad que ni siquiera es tan espectacular como mucha gente que no ha estado aquí piensa. Es como una tarta de chocolate de aspecto muy bonito pero hueca, a la que no terminas de encontrar nada especial una vez la muerdes.

Bueno ¿que leches vas a esperar de Austria, un país que lleva un siglo sin tener identidad propia? Por eso se los anexionaron con un plebiscito barato. Triste, que uno tenga que emigrar para llegar a presidente y después se anexione plebiscitariamente su propia nación…

Así son de majos, con su Edelweiss y sus montañas…

Pues eso, que aquí ando, en Viena, desde hace cuatro mesecillos, aporta más bien poco la verdad, salvo quizá el haber comprobado por fin, tras años y años de búsqueda en vano, que existe un lugar donde hace aún más frió que en Burgos. Ya no recuerdo el simple placer de poder estar al aire libre más de dos minutos sin que a uno se le congelen hasta las lágrimas. Los primeros días, la logística me mantuvo bastante ocupado (piso, montaje de muebles, banco, buscar clases o modos alternativos/productivos de aprovechar el tiempo), tras 40 días hasta que tuve una cuenta austriaca funcionando (lo de la Postsparkasse, mi banco, da de sobra para otro post, ¡que indigencia!) y tres meses para encontrar un curso de alemán de nivel alto (sí, tres meses; sí, en Austria se habla alemán; no, tras tres meses de buscar el curso no es perfecto sino tirando a mediocre; y no, esto jamás pasaría en Alemania) empecé a preguntarme si estaba en Viena o en Lagos. Los hipermercados están prohibidos por ley, las horas de apertura de tiendas muy limitadas, no hay Goethe Institut, no hay Alliance Français, no hay ni un banco internacional, todo es austriaco… en resumen, que tanto proteccionismo te obliga a dejarte todos los cashflows en bienes y servicios austriacos. Lo tienen muy bien montado los amiguetes alpinos.

Y el tiempo libre, bueno, en Viena no parece que se pueda hacer mucho salvo aspirar sus embriagadores efluvios (mezcla de kebab chungo, Leberkäse y caquita de caballo) en la cortante temperatura, unirse a la peste consumista que parece endémica al país y ver a viejas forradas con abrigos de visón tomar café y maravillarse con la súper hortera y pastelosa ciudad, alienadas por una emperatriz anoréxica a la cual dio vida y fama en nuestro siglo una actriz bastante desgraciada (pobre Fräulein Schneider, si se hubiera quedado en la idílica Austria con sus vaquitas, ovejitas y montañitas no habría pasado nada de eso). En fin, que no he explorado mucho aún. De todos los fines de semana he pasado más de la mitad en B´pest, uno en Bruselas y otro en Salzburgo… Espero que ahora que estoy asentado la cosa vaya a mejor, por lo menos el esquí, patinaje, y proximidad de la primavera (I chose to believe…) dan vidilla. En fin, que la situación no pinta ni bien ni mal sino indiferente, estoy aquí medio de retiro espiritual, aunque hay varios signos de solvencia: mi alemán mejora visiblemente (labor harto difícil, teniendo en cuenta lo que los austriacos consideran cursos de nivel alto… esto no pasaría jamás en Alemania), hoy a las 15.30 me piro a la capital bonita de Austria-Hungría (Budapest, claro), el fin de semana que viene me voy a Munich a la Starkbierfest (como la Oktoberfest pero más hardcore y con menos turistas) y de ahí a esquiar al Tirol, y aún más importante, los Stones descargaran su impía energía anfetamínica en la ciudad pastel y las estatuas doradas de violinistas muertos y emperadores ineptos experimentarán lo que es la verdadera sedición sónica. 20 de junio, Ernst Happel Stadion Wien. Y YA TENGO ENTRADA.

Mejor me paro que luego acabo gritando cánticos. Pero seguiremos con esto.

Doch eines Tages werd´ ich mich rächen…

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Aquí ando, en la oficina haciendo un poco de NADA, e intentando no pensar en la decadencia, desperdicio y deterioro de tanto potencial y tanta juventud y brío como los que yo poseo… así que ahí va mi blog. De momento esta casí vacio y todavía tengo que tunearlo bastante. Pero como estoy de asilo emocional y periodo filosófico-contemplativo en la ciudad pastel y tengo bastantes horas muertas en la oficina, donde internet es la solución más natural para el aburrimiento, supongo que lo usaré bastante. Tantas horas muertas dan para desvariar mucho mucho…